Skip to main content

En el año 2024, a la Unidad de Investigación de ORITEL (UNIN) se le otorgó todas las atribuciones para generar las condiciones que se necesitan a fin de que los países de la Red ORITEL participen activamente en proyectos y modelos de investigación.

Ese objetivo, por cierto, el más cautivante para la UNIN y que incluye una particular inquietud para evitar rezagos en la Red, se revitalizó a partir de la designación de la Dra. Manuela Quiroga, y de la conformación de un equipo integrado por otros selectos profesionales de la Red ORITEL, garantes de lo comprometido y proyectado.

Tan pronto asumió un rol de coordinación, la Dra. Quiroga diagramó un plan rector en el que no se podía concebir un avance sustancial a nivel del sistema ORITEL sin identificar necesidades específicas de los países, sin apoyarlos en el desarrollo tecnológico, sin asistirlos en la centralización de datos y, aún más, sin fortalecerlos a través de una minuciosa capacitación.

Hoy la UNIN es la insignia de la ORITEL en materia de investigación académica y clínica.

Dra. Manuela Quiroga: “Más allá de celebrar los trabajos que se presentan hoy, la UNIN seguirá impulsando que cada Centro de la Red cuente con una línea de investigación activa”.

Un estandarte que relucirá en el XVII Congreso Internacional ORITEL y en la XVI Cumbre de Directores Médicos en virtud de las temáticas que serán abordadas, de los trabajos de investigación que provienen de profesionales de la Red y que estará orgullosamente representando, de las oportunidades para encontrar socios estratégicos en esta especialidad de inestimable impacto científico y de los acuerdos que se adoptarán para que el sistema circule de forma persistente hacia las metas de desarrollo más ambiciosas.

Acaso, lo anteriormente mencionado, la Dra. Quiroga lo resume en esta verdadera declaración de principios, que rebosa a lo largo de la entrevista: “La UNIN seguirá impulsando que cada Centro de Rehabilitación de la Red ORITEL cuente con una línea de investigación activa, con acompañamiento metodológico, para que en las próximas ediciones el punto de partida sea cada vez más alto”.

El Congreso Internacional ORITEL en Bogotá será también una oportunidad para presentar proyectos de investigación de profesionales de la Red formados, en una primera instancia, por la Unidad de Investigación. ¿Qué representa para usted, como una de las referentes de la Unidad, esta instancia de divulgación con profesionales que provienen de varios países del mundo?

Para mí representa ver cómo distintos caminos convergen en un mismo escenario: algunos de estos profesionales llegaron hasta su abstract a través del curso de formación en investigación que impulsamos desde la UNIN, y otros venían ya con líneas de trabajo propias en sus Centros, que ahora encuentran en el Congreso un espacio para visibilizarse junto a las demás. Verlos a todos expuestos frente a colegas de otros países, sin importar el camino que los trajo hasta aquí, es la prueba de que la Red en su conjunto avanza hacia una cultura de investigación más consolidada. Es una alegría profesional, pero también una responsabilidad: cuando Bogotá y el Instituto Roosevelt son sede, la UNIN se convierte en la cara visible de ese proceso y eso reafirma lo que buscamos desde el inicio, que investigar no sea un paso aislado, reservado a unos pocos Centros, sino una práctica que cualquier profesional de la Red, desde cualquier país, pueda incorporar a su trabajo diario. Ver nombres y Centros de Colombia, Chile, Perú, Paraguay, Honduras, El Salvador, Uruguay, Brasil y México reunidos en un mismo espacio de divulgación es, para mí, la evidencia más concreta de que ese propósito se está cumpliendo.

En líneas generales, ¿cómo califica los proyectos? ¿le sorprendieron algunos abstracts, tanto por su debida articulación, como por su carácter innovador y firmes probabilidades de ejecución?

En conjunto, califico esta edición como una muestra clara de que la Red está madurando como comunidad investigativa, más que como una colección de trabajos ya perfeccionados metodológicamente. Eso, en una Red de la magnitud de ORITEL, es justamente lo que uno espera ver en esta etapa. Hay abstracts que sí me sorprendieron de manera puntual: uno propone un sistema de inteligencia artificial para cuantificar de forma automatizada un índice diagnóstico, con una validación de precisión que muestra un nivel de rigor poco frecuente en primeros trabajos; otro es una revisión sistemática con meta-análisis sobre ejercicio en banda subacuática para personas con secuelas de ACV, y un tercero documenta, de forma prospectiva, el cambio funcional y biomecánico tras toxina botulínica en Parálisis Cerebral. A esto se suma algo que valoro especialmente: un registro multicéntrico que reúne datos de atención de ocho países de la Red ORITEL bajo una misma metodología descriptiva, exactamente el tipo de trabajo colaborativo que necesitamos para tener datos propios de nuestra región. El resto de los proyectos, aunque más descriptivos o basados en casos clínicos, aportan evidencia real de práctica diaria, que es la base sobre la que se construye investigación más robusta.

Al margen de estos trabajos ¿desde la UNIN de ORITEL en Bogotá se aprovechará la ocasión para reafirmar la importancia de seguir instrumentando programas de investigación a nivel de la Red ORITEL en las especialidades tan desafiantes que intervienen diariamente en la rehabilitación e inclusión de personas con discapacidad?

Sin duda, y de hecho es uno de los mensajes centrales que como UNIN queremos dejar en este Congreso. Cada especialidad que interviene a diario en la rehabilitación e inclusión de personas con discapacidad, desde la intervención temprana en unidades neonatales hasta el manejo de la espasticidad o el seguimiento funcional a largo plazo, enfrenta preguntas clínicas que solo se responden con datos propios, generados en nuestros propios Centros y bajo nuestras propias condiciones. Por eso, además de los espacios académicos, este Congreso incluye espacios de networking pensados justamente para eso: conectar entre sí a los profesionales de la Red, tender puentes con empresas y patrocinadores que puedan sostener proyectos en el tiempo, y sobre todo, impulsar investigación colaborativa entre Centros que hoy, muchas veces, trabajan cada uno por su lado. Bogotá y el Instituto Roosevelt como sede nos dan la oportunidad de insistir en que la investigación no es un complemento del trabajo clínico, sino la herramienta que permite mejorarlo de forma sostenida. Por eso, más allá de celebrar los trabajos que se presentan hoy, la UNIN seguirá impulsando que cada centro de la Red cuente con una línea de investigación activa, con acompañamiento metodológico, para que en las próximas ediciones el punto de partida sea cada vez más alto.

 

·         Dra. Manuela Quiroga Carrillo. Médica Universidad de la Sabana. Candidata a MSc Epidemiología Clínica de la Pontificia Universidad Javeriana. Ocho años de experiencia en el Centro de Investigación del Instituto Roosevelt.

Leave a Reply