La Dra. Deborah Gaebler expuso en el XIII Congreso Internacional ORITEL, que se desarrolla en Asunción, Paraguay, sobre las “Tecnologías que mejoran el resultado en el proceso de rehabilitación de personas con discapacidad física”. Como fundamento de su actividad, la profesional norteamericana dijo que la visión que orienta su trabajo “es siempre crear oportunidades”. En su disertación, describió el uso de sistemas robóticos que sirven como herramientas en los abordajes médicos y terapéuticos.
Uno de los usos de las tecnologías se orienta al análisis de la rigidez del músculo. Gaebler afirmó que normalmente únicamente los cirujanos pueden ver los músculos, sin embargo, ahora, a través de la ecografía, los clínicos también pueden visibilizarlos. De esta manera, describió la utilidad de la conjunción entre la ecografía y la visión biomecánica. Este recurso permitió observar variaciones en el largor de la fibra en músculos espásticos y concluir que hay una diferencia entre la rigidez pasiva, la rigidez activa del músculo y la rigidez neurológica. “Estas intervenciones funcionarán de mejor manera si se sabe cuál rigidez se ve afectada”, explicó.
Mencionó la elastografía de curvas de fuerza, que consiste en una ecografía que mide la rigidez de un material con las ventajas de que es rápida y no es invasiva. Estas tecnologías permiten hacerle seguimiento a la transformación del músculo y orientar el tratamiento a un modelo de rigidez específico, según explicó. La Dra. Gaebler aclaró que no es necesario contar con el mejor modelo de ecógrafo para visualizar correctamente los resultados.
RECURSO DE LA ROBÓTICA
Informó además que el uso de estas tecnologías es aplicable a diversas actividades, pero que en su experiencia se opta por enfocar el trabajo en la actividad de caminar. Sobre este punto, recordó que una investigación en terapia ocupacional demostró que el número de repeticiones de una tarea dada era solo 32, pero que para aprender o inducir al cambio se necesitan por los menos 600 repeticiones por sesión.
A través del recurso de la robótica, según explicó la Dra., se busca aplicar la práctica de repetición automatizada a un sistema que le hace participar tanto a la parte sensorial como motora, según las tareas, con una participación altamente dirigida.
Gaebler presentó un caso donde la meta del niño era caminar más rápida y ágilmente y poder jugar en el parque. El niño caminaba de manera lenta y errante en su andador, según la descripción. Pero tras la aplicación del tratamiento se le observaba caminando más rápidamente y en línea recta. Los resultados indican una mejora en el tiempo, la distancia y la reducción de la cantidad de tropiezos.
También mencionó que en su experiencia cuenta con más de 200 pacientes pediátricos utilizando el Lokomat desde el 2008. “Esta clase de robótica mejora la función, la prueba de caminata, la cabeza y el tronco”, señaló.