En los albores del año 2026, ORITEL concretó una preciada meta: la publicación y su correspondiente difusión de la “Guía para la Promoción de la Educación Inclusiva”, una rigurosa fuente de consulta elaborada por un equipo de especialistas de su Red de países luego de una ardua investigación y sistematización de conocimiento y mejores evidencias en la materia.
El 5 de setiembre, en el marco del XVII Congreso Internacional ORITEL en Bogotá, ese documento técnico basado en el paradigma de Derechos Humanos se constituirá en el vector de una actividad de alto impacto denominada “La Educación Desde Todas las Voces, Construcción Colectiva a partir de la Guía para la Promoción de la Educación Inclusiva”.
El encuentro será multiparticipativo, con la presencia proactiva de estudiantes (niños y niñas y adolescentes con discapacidad y compañeros), docentes, directivos y equipos técnicos, profesionales de apoyo, terapeutas, organizaciones de la sociedad civil, Instituciones del Estado y entes rectores.
El espacio tendrá como atributo la generación de un diálogo horizontal que permitirá conocer experiencias, barreras, apoyos y propuestas para construir una educación más inclusiva, recogiendo las perspectivas de todas las personas.
Entre los moderadores de la actividad, se encontrará el Lic. Fabio Franco, a la vez uno de los redactores principales de la Guía.

Fabio Franco: “La realidad es muy dura en distintos contextos, sobre todo en aquellos donde el rezago es enorme”.
Psicólogo Comunitario, máster en atención integral a personas con discapacidad, docente universitario y actual comisionado nacional del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (en Paraguay), Franco establece que, como línea rectora, la Guía “parte desde una concepción garantista de derechos”.
Agrega que ese modelo “significa que se asume que también existen vulneraciones que actúan como antagonistas o barreras concretas para el aprendizaje”, de ahí que la Guía “invite a identificar esas barreras y poder derribarlas”.
El encuentro propone, como consigna principal, una “construcción colectiva” en torno a la Guía de Promoción de la Educación Inclusiva de ORITEL ¿Qué dimensión o qué principios contiene esa construcción?
Cuando hablamos de construcción colectiva debemos partir de lo que la gente piensa, siente y hace, sin juzgarlas, porque todos, docentes, familias y estudiantes debemos resolver problemas de manera cotidiana.
Como un ejemplo podemos indicar un cálculo en matemática, o como se debe escribir una frase, para que tenga lógica y concordancia, o problemas del plano relacional. Es decir, la simple convivencia en un entorno educativo ya dispone a la comunidad educativa a resolver problemas concretos y brindar respuestas, construir soluciones. Precisamente, estas soluciones pueden tener sustento teórico o basarse en evidencia o ser fruto de la prueba error.
Es ahí donde actúa la Guía, para revisar la práctica y contribuir a mejorar la práctica. La contribución puede ser conceptual, reflexiva y operacional. Una vez que conocemos las prácticas, las soluciones a los problemas, podemos tomar la Guía y visitarla en el capítulo o página que más le va a servir a la comunidad educativa.
Esa página puede ser la de ajustes razonables o de accesibilidad o de estrategias de aprendizaje o de planificación. Para eso sirve la Guía, para revisar la práctica y mejorarla, así como también para encontrar algunas respuestas a los problemas cotidianos que tiene que resolver la comunidad educativa.
Por lo tanto, esa construcción tiene una dimensión personal, lo que me pasa a mí en el aula; una dimensión colectiva, lo que nos pasa a nosotros en el aula y una dimensión política, los que debe pasar en todas las aulas. Entendidas por aula como una metáfora del sistema educativo y los diversos entornos de aprendizaje.
La Guía en Uruguay y Paraguay ha sido adoptada como una fuente de consulta y de formación, a tal punto que, en el primer caso, será distribuida a nivel de centros educativos y en Paraguay formará parte de plataformas de capacitación en programas dirigidos a las comunidades educativas. ¿Qué se necesitaría para que estas prácticas se repliquen en otras partes del continente?
Estos dos ejemplos son muy importantes, porque implican una estrategia clara de articulación interinstitucional y un compromiso enorme para el alcance de una Guía que quiere contribuir a una educación de calidad. Creo que lo primero es hacer un mapa de actores y luego ir a conversar con ellos. Una Guía de estas características en manos de actores que toman decisiones en la educación es sustancial, porque viene a contribuir y a incidir. En este sentido, si el ente rector de las políticas de educación, quien está obligado a garantizar este derecho, al tener una Guía que habla de participación, estrategias pedagógicas y planificación, puede diseñar como implementarla en los diversos contextos. Este es el éxito de la Guía, que los diversos actores, sociedad civil, estado, familias, estudiantes y comunidad puedan planificar cómo implementarla.
¿Acciones cómo esas contribuirían a modificar una realidad continental dónde aún persisten rezagos y resistencias en la concepción de modelos genuinos de Educación Inclusiva?
La realidad es muy dura en distintos contextos, sobre todo en aquellos donde el rezago es enorme y está atravesado por muchas problemáticas, como la violencia, la desigualdad social, el consumo problemático, es decir temas que son preocupación actual de los docentes.
Si bien la Guía no abarca todos los temas, ni tampoco es una receta, parte de una lógica participativa y colaborativa, entendiendo que las estrategias dependen mucho de la actitud, creatividad y formación del docente, los equipos técnicos y los directivos. La Guía puede mostrar pasos, consideraciones, cuestiones a tener en cuenta, incluso ejemplo o actividades prácticas, pero esto se debe potenciar con el saber local, con la capacidad y fortalezas de las comunidades educativas, con su día a día. La Guía parte desde una concepción garantista de derechos, lo que significa que asume que también hay vulneraciones que actúan como antagonistas o barreras concretas para el aprendizaje, por eso invita a identificar esas barreras y poder derribarlas.
Por último, creo importante el valor de que la Guía tiene unas fichas de preguntas y esquemas de planificación para que la comunidad educativa pueda construir sus propias respuestas, esto es algo muy valioso, porque asume que hay que poner en común el saber de las personas y construir una agenda de prioridades para que la educación sea cuidada por todos los actores, estudiantes, familias, docentes y directivos.